Una intervención puede producir una buena decisión, una conversación difícil o una práctica útil. Eso es valioso, pero todavía no demuestra que la organización pueda repetirlo.
La transferencia ocurre cuando el conocimiento deja de depender de la presencia del facilitador y se incorpora a una rutina, criterio, playbook, mecanismo de revisión o forma de coordinarse.
Conviene preguntar qué puede hacer ahora el equipo, dónde está documentado o practicado el criterio, quién puede observarlo y qué evidencia mostraría que se mantiene al cambiar el contexto.
Cuando estas preguntas no tienen respuesta, conviene llamar al resultado por su nombre: actividad, comprensión o avance inicial. La precisión protege la relación con el cliente.